lunes, 22 de diciembre de 2008

Un museo que fusiona historia y fútbol brasileños


El escritor brasileño José Lins do Rego ya decía que "el conocimiento de Brasil pasa por el fútbol". Desde que se instaló en el país sudamericano, el deporte de cuna británica cambió su significado. En un principio nació como afición elitista, pero en Brasil fue aceptado por el pueblo, y conquistó su espacio en las calles de cualquier ciudad.







Ahora, a modo de reconocimiento a lo que constituye la alegría de esta nación, los gobiernos del municipio y el Estado de São Paulo, conjuntamente con la iniciativa privada y una fundación cultural, inauguraron el 29 de septiembre, el Museo del Fútbol.







Instalado en las dependencias del Estádio Municipal Paulo Machado de Carvalho, el Pacaembu, uno de los lugares emblemáticos de la urbe, el Museo del Fútbol dispone de 17 salas, distribuidas en tres pisos, que abarcan un área de cerca de 7.000 m².
Visitar el museo es recorrer la historia brasileña del siglo XX y conocer cómo contribuyó el fútbol a la cultura del país. Se trata de una institución moderna y dotada de varios recursos multimedia, cuyos responsables han decidido narrar ese periplo en torno a tres ejes: Emoción, Historia y Diversión.








Emoción¿Quién no se emociona al ver a su equipo saltar al campo? ¿Quién no guarda en la memoria los recuerdos de un partido importante, con final feliz o no? Es imposible hablar de fútbol sin que afloren los sentimientos.
Ya en la entrada del recinto, el visitante se introduce en la Grande Área ("Área grande"), una sala con exposición de fotos de diversos recuerdos de los equipos, coleccionados por hinchas apasionados a lo largo de los años: desde tazas hasta revistas antiguas, pasando por banderines, ceniceros y muñecos decorados con los colores y símbolos del club.










Enseguida, en el pasillo Pé na Bola ("Pie en la pelota"), se exhiben vídeos de niños dando patadas al balón en espacios públicos, ya sean arenales, calles o campos improvisados. Desde allí, accedemos a la sala de los Anjos Barrocos ("Ángeles barrocos"), donde se muestran las imágenes de 25 astros brasileños a tamaño natural, proyectadas en telas transparentes suspendidas en el aire, como si Pelé, Nílton Santos, Garrincha, Didi, Romário, Ronaldo, Sócrates o Rivelino, entre otros, estuviesen flotando.
¿Y el gol? Lo más esperado por el hincha, el momento de definición del partido, mereció una sala para él solo. En la Sala dos Gols ("Sala de los goles"), varias personalidades cuentan los tantos que marcaron en sus vidas, la historia del país y la del propio fútbol. En el museo también se recuerda a las aficiones, en la Sala da Exaltação ("Sala de la exaltación"), una cámara oscura invadida por la vibración, el colorido y la creatividad de los seguidores, sus himnos, gritos y canciones.









La historia del fútbol y la historia brasileñaPasada la "emoción" del inicio de la visita, aprendemos un poco de la historia del deporte en Brasil, su origen y evolución.
La Sala das Origens ("Sala de los orígenes") muestra a través de 431 fotos poco comunes y vídeos inéditos parte de ese momento inicial, desde la llegada del deporte traído por Charles Miller, a finales del siglo XIX, hasta el principio de la profesionalización de los clubes. En la Sala das Copas do Mundo ("Sala de los Mundiales"), tenemos "árboles" de televisores que proyectan vídeos en los que se explica cómo el fútbol ha acompañado la evolución de la cultura y las costumbres de la sociedad, revelando la moda, la música, la política y las transformaciones sociales de cada época. Historias esas contadas en períodos de cuatro en cuatro años, paralelamente a los Mundiales.









Al llegar al pasillo Rito de Passagem ("Ritual de paso"), el torneo de 1950, no hay nadie a quien no se le haga un nudo en la garganta. En este túnel oscuro, es posible asistir a los momentos trágicos de la derrota por 2-1 a manos de Uruguay, en un abarrotado Estadio del Maracaná, que Brasil no logrado olvidar.
Y como no podría ser de otro modo, todavía en la sección dedicada a la Historia, tenemos la sala Experiência Pelé e Garrincha ("Experiencia Pelé y Garrincha"), donde se exhiben películas de hasta cinco minutos, que muestran toda la genialidad de ambas estrellas.
DiversiónFinalizando la visita, entramos en el eje Diversión, que destaca el juego, el entretenimiento, la rivalidad entre las aficiones.










En este ala es posible encontrar la Sala dos Números e Curiosidades ("Sala de los Números y Curiosidades") y la Sala Dança do Futebol ("Sala Danza del Fútbol"), e incluso participar en actividades en la Sala Jogo de Corpo ("Juego corporal"), como probar la potencia del disparo, simular el lanzamiento de un penal y datos sobre los 128 equipos que han participado en el campeonato brasileño. Sin abandonar esta sala, encontramos una película en tres dimensiones que muestra cómo se comporta el cuerpo durante un partido.La última parada es en la Sala Pacaembu, un espacio dedicado a celebrar el patrimonio histórico y contar la historia de uno de los estadios más antiguos del país.








Un museo para todosEl proyecto del Museo del Fútbol se presupuestó en R$ 32,5 millones. Las obras, que se prolongaron durante 13 meses y contaron con el trabajo de 680 profesionales, preservaron la estructura original del edificio, que data de los años 30, en la misma época en que se erigió el estadio de Berlín.








Su acervo consta de 1.442 fotografías y 6 horas de vídeo. El museo está totalmente adaptado para personas con necesidades especiales, mediante la utilización de audio-guías, señalizaciones táctiles, sensores sonoros, relieves, colores y leyendas, todo para proporcionar una integración total entre visitante y ambiente.
El museo estará abierto todos los días de la semana, excepto los lunes, hasta las 18:00. El precio del billete es de R$ 6 y R$ 3 (media entrada). Las visitas de grupos y escuelas deben ser concertadas previamente.